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Ponle proteína a tu invierno

En otoño, las hojitas de los árboles se caen… y en invierno, hay posadas y nos ponemos a tragonear. Sí, es real, múltiples estudios han revelado que en la época invernal las personas tienden a comer más y más rápido. La causa específica de este fenómeno es incierta, pero hay varias posibles razones…

La primera y más común es que los humanos, como buenos mamíferos, tendemos a almacenar comida para resguardarnos para el frío invierno. Esta especie de síndrome ‘ardilla’, el cual se remonta a la prehistoria, dicta que nuestros cuerpos requieren más energía para combatir las inclemencias del clima, a pesar de que hoy en día contemos con miles de maravillas modernas que nos mantienen abrigados y confortables, como la calefacción artificial, el chocolate caliente con malvaviscos o las chamarras de Gore-Tex.

No obstante, esos impulsos primitivos nos obligan a ingerir más alimentos de lo normal. En promedio, las personas ingieren unas 200 calorías más durante el invierno en comparación al resto del año. Claro que, esa no es la única razón; fiestas, cenas, posadas, recalentados y vacaciones son factores que contribuyen claramente a ese considerable aumento en la ingesta calórica.

Además, esta es la época en la que las familias se reúnen, y nada une más a las personas que una rica comida, especialmente cuando se preparan platillos tradicionales o que asociamos plenamente con nuestra niñez… ¿cómo decirle que no al pastel de la abuela o las galletas de jengibre que comemos cada año desde pequeños?

Es decir, es prácticamente imposible empezar o mantener una dieta en las épocas decembrinas. Pero hay una solución para este desbalanceo alimenticio que infla los bolsillos de los dueños de gimnasios en enero: las proteínas. Combinar proteínas durante esas nutridas cenas de fin de año puede ayudar a sentirnos más llenos en menor tiempo y con una mucho menor cantidad de comida.

De tal manera que el Festín Decembrino de PGBBQ, pensando en ello y por supuesto, en el delicioso sabor que brindan nuestros procesos artesanales, te ofrece deliciosas opciones de proteínas como una tradicional pieza de brisket, un pavo entero doradito o pierna. Que se pueden acompañar de maravilla con pasta, ensalada o cualquier otra guarnición de tu preferencia.

La clave está en el tamaño moderado de las porciones, que te decidas a comer sin pan o una pieza nada más, y que trates de no “picar” todo el tiempo, sino tratar de respetar tus propios horarios de comida.

Eso sí, es muy importante no quedarse con ganas ni antojo de nada, porque, eventualmente, esa privación de comida puede resultar contraproducente y hacernos más mal que bien. Como en todo, la moderación es la clave. Lo importante es disfrutar de las fiestas y todo lo que conllevan: comida, bebida y compañía.

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