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Una noche de fiesta, una noche de lucha libre mexicana

La lucha libre mexicana está llena de cultura y tradición, además de una gran disciplina de parte de los gladiadores del pancracio nacional.

Son las 8:00 de la noche en la capital del país, y los alrededores de la Arena México comienzan a llenarse de puestos metálicos donde se venden posters, muñecos de plástico en forma de luchadores y el producto más codiciado de todos: las máscaras. Mientras tanto, un pequeño que va de la mano de su padre, le pide que le compre una máscara de La Park, él, quien trabaja como cargador en el mercado de La Merced, accede sin dudarlo, ya que hoy no importa el presupuesto, pues hoy es una noche especial. Por otro lado, en la acera de enfrente, vienen dos “gringos”, turistas por lo que se ve, emocionados porque hoy será su primera vez en el pancracio mexicano. Por tal motivo, Ralph y Katherine se compran una máscara también, del Santo y Blue Demon, porque “son las más pedidas”, les dijo el vendedor. Son las 8:30 de la noche, la función está por comenzar, y dentro del centro de espectáculos ya están Pablito, su padre Juan, Ralph y Katherine, juntos descubrirán una noche mágica, donde las máscaras los convierten en uno mismo, sin importar su raza, color de piel, o clase social, porque hoy es una noche de fiesta, hoy es una noche de lucha libre.

Este tipo de escenas se ven cada fin de semana en las grandes arenas de lucha libre de México, donde familias como Pablito y Juan, descubren que su cultura también vive fuera de los libros y museos, ya que tal como lo hacían en la antigüedad el Guerrero Águila y Jaguar, los luchadores también portan máscaras, pero ellos lo hacen para “crear a alguien más”,  “aumentando sus capacidades” y convirtiéndose en seres con “fuerza sobrenatural” que salen a defender lo más importante que tienen: su honor y su nueva identidad.

Para hacerlo, los luchadores mexicanos requieren de años de preparación, donde tienen que aprender desde acondicionamiento básico y tumbling (maromas, entradas y salidas del ring), hasta lucha grecorromana, olímpica y llaveo de sumisión a ras de lona, para finalmente acceder al nivel que se conoce popularmente como lucha libre profesional. Después de ello, un luchador mexicano podrá participar en diferentes modalidades, las cuales van desde las luchas extremas y luchas en jaula, hasta máscaras contra cabelleras o máscara contra máscara, la modalidad más importante de este deporte espectáculo, ya que en él uno de los contrincantes perderá su careta, y con ello, el honor que había construido ante la afición mexicana.

Mientras tanto, durante la función, Pablito le grita al rudo de la noche “¡Pégale, gordo panzón!”, su padre, lejos de enojarse, se enorgullece y sigue con los insultos hacia los “malos” del encordado, por lo que Ralph, que está sentado a un lado de ellos, también grita un “ulero”, en un pobre español. El luchador les responde a ambos con un ademán, y ellos se divierten a lo grande, porque la lucha libre mexicana también es un momento de catarsis, donde el rudo se convierte en el vecino, la esposa, o el jefe, con quien los espectadores se pueden desquitar, pues todos entienden que están en medio de una “farsa” que luce demasiado parecida a la realidad.

Son las 10:30 de la noche, Ralph y Katherine salen sorprendidos, ya que jamás habían estado en una función como esta, sin embargo, sí habían ido a shows de wrestling norteamericano, donde los principales protagonistas son los músculos, las peleas cuerpo a cuerpo, y el espectáculo casi hollywoodense, pero esa noche ellos encontraron en la lucha libre mexicana algo especial, porque aunque los gladiadores gringos también requieren de amplios conocimientos de combate, su estilo carece del folklor necesario para que el público se divierta con un luchador exótico que intenta besar a su contrincante, para disfrutar de un salto desde la tercera cuerda que, por unos momentos, parecía un verdadero vuelo, y para respetar a un luchador con sobrepeso que lleva por nombre “Súper Porky”. Esa magia única en la lucha libre mexicana es la misma magia que hace que, pese a su realidad, Pablito y Juan regresen a su casa sumamente felices, pues ellos tuvieron la oportunidad de viajar a un mundo sobrenatural al que seguramente regresarán, porque ambos saben que hoy fue una noche especial, hoy fue una noche de lucha libre mexicana.

Y hoy la lucha libre también llega a Pinche Gringo BBQ… ¡Sean bienvenidos a Lucha Capital! Desde el 31 de octubre y durante los siguientes 8 miércoles, se transmitirá en vivo por la página de Facebook de la AAA, a partir de las 20:30. Pero si quieres sentir la verdadera emoción te esperamos en Warehouse para gritar, emocionarte y por supuesto disfrutar de nuestro delicioso menú.

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