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Halloween, una festividad que se ha transformado para no desaparecer

Sus orígenes están relacionados a una conmemoración celta que se caracterizaba por contar con sacrificios humanos.

El año está llegando a su recta final, por lo que cada vez se acerca más esa fecha en la que tanto niños como adultos salen a las calles disfrazados de vampiros, fantasmas, hombres lobo y demás monstruos del momento por un simple motivo: pasarla bien y comer muchos dulces. Sin embargo, el origen del Halloween dista mucho de la festividad que conocemos en la actualidad, ya que sus inicios fueron relacionados con temas tan oscuros, como los sacrificios humanos.

De acuerdo a la mayoría de fuentes autorizadas en la materia, como “Facts on Halloween” de John Ankerberg y John Weldon, o “Halloween, su proyección en la sociedad estadounidense” de la doctora Margarita Barrera Cañellas; esta celebración, también conocida como Allhalloween, All Hallows’ Eve, All Saints’ Eve, o Noche de Brujas, es una festividad que tiene su origen en una antigua conmemoración celta llamada Samhain o Samagín, la cual se realizaba el 31 de octubre para conmemorar al dios de la muerte, quien permitía que los muertos “viajaran” al mundo de los vivos de dos maneras: en forma de animales, si habían sido malos durante los últimos meses, o en su forma humana, si habían llevado un comportamiento ejemplar en el más allá.

Como parte de la celebración, los celtas solían apagar todos los fuegos que tenían en su hogar, esto con el objetivo de evitar que las “almas malas” los visitaran, dejando todo el pueblo en total oscuridad, a excepción de unas hogueras gigantescas que permanecían encendidas por la clase sacerdotal, también llamados druidas. Estas hogueras eran encendidas con todo tipo de elementos, que iban desde ramas de roble y animales, hasta seres humanos. Al finalizar este ritual, los druidas usaban las cenizas para predecir el futuro de la comunidad. Como dato curioso, es importante mencionar que todo aquello que se usaba para alimentar el fuego era recolectado por los más jóvenes de la sociedad, quienes días antes iban de casa en casa en los pueblos aledaños para pedir materiales, siendo este el posible origen de la visita que hoy en día hacen los niños a las casas del vecindario para pedir sus golosinas.

Esta celebración continuó así hasta el siglo I d. C., cuando los romanos llegaron para “civilizarla” al cambiar los sacrificios humanos por la quema de efigies, sin embargo, la sociedad celta no olvidaba sus orígenes, por lo que siguieron celebrando a su forma el Samagín, con actividades que ocultaban los rituales de sus ancestros, como portar máscaras grotescas para correr alrededor de una fogata, simulando ser perseguidos por los “espíritus malos”. Ante ello, la Iglesia Católica intentó acabar totalmente con dichas tradiciones, al asociar otras fechas religiosas con la cercanía del Samhain, siendo la más exitosa la realizada por el Papa Gregorio IV, quien denominó al 1 de noviembre como All Hallow’s Eve’, o víspera de todos los santos. Sin embargo, con el paso del tiempo el ahora llamado Halloween siguió celebrándose el 31 de octubre, diferenciándose de la festividad implementada por la iglesia romana.

Así entonces, las prácticas del ancestral Samhain o Samagín siguen vivas en el Halloween que conocemos en la actualidad, solo que las hemos adaptado para convertirla en una festividad más sana y divertida, donde todos podemos convivir sin la necesidad de realizar algún sacrificio, portando máscaras terroríficas en una noche donde el miedo a lo desconocido desaparece, pues sabemos que es una gran fiesta donde todos estamos invitados, sin importar a qué mundo se pertenezca 😛

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