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Pinche Gringo BBQ, un lugar lleno de esperanza para los deportados mexicanos

Tanto Patio como Warehouse (nuestras dos sucursales), se han destacado por ofrecer oportunidades de empleo y crecimiento a los migrantes deportados.

Después de la toma de posesión de Donald Trump, y de las acciones migratorias de los gobiernos anteriores, la vida para miles de mexicanos en Estados Unidos ha sido más difícil de lo regular, pues aparte de tener que trabajar en horarios extensos y condiciones extremas, muchos de ellos han vivido la peor pesadilla de su vida: ser separados de sus familias. Tan solo en 2017, más de 11,000 mexicanos fueron deportados por mes, obligándolos a regresar a un país que los vio nacer, pero que luce demasiado ajeno para que ellos puedan llamarlo su hogar. Sin embargo, un grupo de ellos han encontrado una esperanza para empezar de nuevo en Pinche Gringo BBQ, que cuenta con lo mejor de ambos países, pues en él se une el sazón y ambiente sureño estadounidense (Texas), con la calidez y amabilidad característica de los mexicanos.

Debido a esta fusión de culturas, Dan Defossey, decidió abrir las puertas de Pinche Gringo BBQ a los deportados mexicanos que quieran trabajar en el restaurante, ya que además de valorar sus conocimientos sobre la cultura y comida norteamericana, Dan se siente responsable por las decisiones que ha tomado su gobierno, por lo que decidió darles una nueva oportunidad a los mexicanos que alguna vez fueron a su país en busca del sueño americano. La oferta de Pinche Gringo BBQ no solo incluye trabajar en un sitio que les recuerda su pasado, pues también son acreedores a un plan de desarrollo dentro de la empresa, además de contar con sueldos superiores a la media nacional.

Como resultado, en la actualidad Pinche Gringo BBQ cuenta con siete empleados que fueron deportados a México, o que regresaron al país por cuestiones personales. Entre ellos, podemos encontrar grandes historias de éxito y superación —que estaremos compartiendo en el blog—, como la de Hugo Hernández González, de 38 años, quien ingresó hace cuatro años como cortador de carne y en la actualidad ocupa el cargo de coordinador de cocina en Warehouse. De la misma forma, otros mexicanos encontraron una nueva oportunidad para retomar su vida como Miguel Ángel Sánchez, de 43 años, quien ya había fundado dos parrillas en Oklahoma City; o Miguel Martínez, de 30, quien logró administrar una cocina gourmet en Boston después de trabajar como lavaplatos en un restaurante neoyorkino.

En este sentido, es importante mencionar que Pinche Gringo BBQ representa algo más que un refugio para todos ellos, pues ahí han encontrado la ayuda humana necesaria para salir adelante después de haber sido separados de sus familias, haciéndoles saber que no están solos, brindándoles una nueva oportunidad para estar cerca de la cultura estadounidense en la que crecieron, al mismo tiempo de reencontrarse con un país que pareciera ser que siempre los estuvo esperando.

De esta manera, tanto Dan Defossey, como su socio mexicano Roberto Luna, han logrado que las personas vean a Pinche Gringo BBQ como algo más que un sitio para compartir comida con familiares y amigos, pues lo han convertido en todo un modelo de inclusión laboral, donde la empatía ha derribado muros como el origen étnico y la edad, creando puentes de hermandad entre México y Estados Unidos con la “democracia de la barbacoa”, una deliciosa política que sólo se puede vivir, y disfrutar con nosotros.